miércoles, 24 de febrero de 2010

Cómo armonizar la medicina tradicional y la medicina occidental

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que cualquier medicina tradicional es efectiva para la salud, pero en la práctica se hace muy difícil armonizar un sistema de salud indígena con la medicina convencional occidental.

Estudiantes, profesionales e investigadores de varias comunidades autónomas están debatiendo en el campus universitario de Talavera de la Reina de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) sobre la medicina, los programas de salud y las culturas en el ámbito de la antropología.
El director del curso es el profesor de la UCLM Juan Antonio Flores Martos, que ha explicado a EFE la importancia de tener en cuenta a la comunidad indígena cuando se realizan proyectos de desarrollo y salud, y ha abogado por actuaciones sanitarias entre agentes y usuarios de culturas y contextos diferenciados.

Los proyectos no se deben planificar en despachos en Bruselas o París sino armonizarse con las comunidades locales y tener en cuenta sus prioridades y costumbres, aunque esto conlleve más esfuerzo y arrastre complicaciones, ha dicho Flores Martos.

En muchas ocasiones el personal sanitario acude a trabajar como voluntario, técnico o cooperante y "choca" con la realidad de esas culturas de América, Oceanía o África.

Surgen entonces un tipo de prejuicios ligados, por ejemplo, al curandero, "aunque esta persona sea un médico tradicional que desde los ocho o diez años está absorbiendo su conocimiento y su terapia", ha incidido el profesor.

Hace ya 15 años la OMS reconocía tres sistemas médicos eficaces (el occidental, el chino y el ayurveda), pero más recientemente esta Organización admite como efectiva cualquier medicina tradicional entendida como la suma de experiencias, habilidades y prácticas basadas en teorías, creencias y experiencias de distintas culturas que se utilizan para el mantenimiento de la salud.
El profesor Flores Martos ha puesto el ejemplo de las comunidades rurales bolivianas donde son los auxiliares de enfermería y los promotores de salud los que en realidad trabajan en mantener la salud, unas personas que en muchos casos no reciben un salario pero que están "ahí" cuando son necesarios para curar o salvar una vida.

Para el boliviano "lo peor" que le puede ocurrir es que "le abran el cuerpo", entendido como una intervención quirúrgica, porque tienen la concepción de que la persona "quedará quebrada" para hacer su vida cotidiana.

Este concepto se enfrenta con la sociedad española actual, que es la segunda potencia del mundo en cirugía estética y en donde "no podemos entender la aversión de ciertas culturas a abrir el cuerpo".

Juan Antonio Flores Martos ha apostado por "hacer las cosas de manera diferente" y ha incidido en que ya hay médicos y ONG que trabajan con otro prisma "porque si estamos metiendo la pata lo lógico es que dentro de diez años la metamos menos y dentro de veinte, menos aún", ha apuntado.

El objetivo es no tratar a la población indígena" como si fuera un receptor pasivo de ayuda" sino como "gente que toma decisiones y que tiene prioridades" que a veces no coinciden con la perspectiva occidental.

"Quizá con el tiempo lo social y lo cultural empezará a cobrar una importancia para resolver situaciones y problemas", ha apuntado este profesor de Antropología Social de la UCLM.

Fuente: EFE

Antropología Rural

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